La sustancia, de Coralie Fargeat

La sustancia, de Coralie Fargeat (2024), fotograma. Fuente: HBO
¿Qué pasaría si una película de cine Z es protagonizada por Demi Moore? La respuesta se concreta en este film. Entre tantos títulos que ofrecen las plataformas me topé con La sustancia [HBO], e inmediatamente miré el tráiler. Quizás como un acto reflejo de los tiempos que corren, quise ver un resumen para saber si invertía mi tiempo en una película que se vende como...

por Paula C. Dreyer

18 de octubre 2025

¿Qué pasaría si una película de cine Z es protagonizada por Demi Moore? La respuesta se concreta en este film.

Entre tantos títulos que ofrecen las plataformas me topé con La sustancia [HBO], e inmediatamente miré el tráiler. Quizás como un acto reflejo de los tiempos que corren, quise ver un resumen para saber si invertía mi tiempo en una película que se vende como

ganadora del mejor guion de Cannes en la edición del año 2024, y que fue nominada a varias categorías de los premios Óscar, ganando uno al mejor maquillaje y peinado.

Además, leí que era el mejor protagónico de Demi Moore en años y quise darle una oportunidad, porque las reseñas hablaban de un film ultra crítico y descarnado sobre los estándares de belleza y la lucha de las mujeres que no quieren envejecer, etc.

No voy a hacer tantos spoilers, pero me gustaría advertir que las imágenes son demasiado fuertes para alguien que no soporta ver una gota de sangre. Tripas resbalosas, espaldas que se abren, monstruos deformes, litros y litros de sangre invadiendo la pantalla por muchos (demasiados) minutos, planos, detalles innecesarios, agujas traspasando la carne y muchos cuerpos femeninos desnudos que hacen que la historia no avance como debería. Las actuaciones de las protagonistas, Demi Moore y Margaret Qualley, son magistrales, pero en varias escenas quedan en segundo plano con tanto bombardeo de imágenes surrealistas.

Es casi frustrante saber que después del gran clímax, en donde se desarrolla la tan ansiada pelea entre las protagonistas, no se resuelve el conflicto, sino que se alarga el desenlace…, una hora más.

Mientras avanzaban los minutos sentí la sensación de que la directora/guionista francesa, Coralie Fargeat, estaba más interesada en mostrar todo lo que se puede hacer con los efectos especiales, el maquillaje y las prótesis sobre una mujer hermosa, que en desarrollar la historia. Esta película me trajo a la memoria lo que un profesor que tenía en la universidad me dijo una vez: «cuando uno quiere mostrar todo (pero todo) en detalle, se vuelve un video de cumpleaños de 15 de los noventa», en donde los editores se «abusaban» de los efectos para hacerlo más creativo y obtenían lo contrario.

Creo que en este ejemplo de film de terror corporal esas palabras cobran más sentido al ver una especie (salvando las diferencias enormes entre los argumentos) de recreación de Carrie [1976], pero sin toda esa mística.

La historia se centra en Elisabeth Sparkle (Demi Moore), una actriz renombrada de Hollywood devenida a conductora de un programa de televisión de gimnasia matutino, quien a sus 50 años la industria televisiva y cinematográfica la considera un descarte y necesita «carne fresca» para sustituirla.

El hecho de que casi todos los encuadres sean primerísimos primeros planos hace que la historia se torne un poco caricaturesca. Entiendo que es una crítica hacia lo que se les impone a las estrellas de Hollywood: la vigencia de la juventud y la venta de lo maravilloso que es «tener todo en su lugar». Pero quizás si hubiese sido más breve, sería más impactante.

Hay muchas puertas que no cierran para mi ojo de guionista, como cuando aparece la «bendita» sustancia que promete convertirla en su mejor versión y no se aclara nunca qué es, de dónde viene, quién es la organización que la produce, etc. Luego de probar este líquido mágico, aparece la gran metáfora de la pelea que tenemos con nosotros mismos, remarcando dos etapas de la vida de la protagonista: la juventud y la vejez.

Empieza a tornarse todo demasiado oscuro cuando se rompen las reglas que hay que cumplir para que el experimento funcione: una versión dura 7 días y deben intercambiarse para que el equilibrio exista, hasta que una de ellas, guiada por su ego, hace que todo el plan tambalee.

Este film me deja la sensación de capítulo largo (de dos horas y 22 minutos) de Black Mirror (2011- actualidad /Netflix) o, para los más nostálgicos, de una entrega de Los cuentos de la Cripta (Tales from the Crypt 1989 /1996).

Supongo que debido a la llegada de Halloween aparecen estas películas «servidas en bandeja», para que los amantes del terror caigamos bajo la promesa de que las imágenes son tan perturbadoras que nos van a provocar pesadillas. Pero en este caso, fue más confusión que entretenimiento. Mírenla bajo su propio riesgo y no se olviden de preparar sus estómagos.