El problema filosófico

Tiempos Literarios 2025 - el Problema filosófico

por Milan Viscovich

Una de las discusiones filosóficas que ha dividido más a los autores de la historia de la filosofía se centra en la oposición entre el hilemorfismo (1) aristotélico y el Idealismo platónico (2). Entre ambas posiciones realistas tendremos otras que van desde el escepticismo más extremo hasta la filosofía de la praxis o marxista. Aristóteles coloca el acento primordialmente en los estudios físicos y naturales, y con ello pone como objeto de estudio no sólo a la Anábasis (3) platónica, sino también el mundo visible. Pero, sobre todo, su racionalismo científico es el impulsor del discurso cientificista al cual identificamos a veces con los problemas sociales, económicos y políticos actuales. Platón, por el contrario, plantea – más allá de la cuestión de la independencia del Alma -, la tesis fundamental sobre las Ideas. Este mundo de las Ideas platónicas, el mundo trascendental, fue el que dominó la cultura humana y el pensamiento – también la ciencia -, desde los tiempos de Sócrates y Platón hasta entrado el siglo XIX. El problema central radica en que, a partir de finales del diecinueve, la influencia de Schopenhauer primero y Nietzsche después, invirtieron los términos en más de un sentido: el Ser ya no sería el centro del dominio de la razón o logos, sino el dominio de la voluntad ciega; sin embargo, hasta cierto punto ésta no abandona su ilusión de ser un trascendental, ya que prácticamente esta voluntad es puesta por fuera de la conciencia individual (esta última participaría como un modo de la voluntad universal); esta revolución copernicana de la Voluntad quizá sea justamente lo que se da en llamar la subversión del platonismo, el triunfo final de las copias (4), gracias principalmente a Nietzsche y su filosofía del “martillo”. El relativismo es la consecuencia directa, por la pérdida de la mirada hacia un Absoluto desconocido, y sólo Pensado, pero sobre todo por la falta de mirada hacia el Otro (la conciliación en lo Absoluto de lo objetivo-subjetivo Hegeliano) (5). El yoismo extremo es la resultante y causa principal de las crisis sociales de los Ss XX y XXI. René Girard (6) plantea el Crimen Original y la violencia como esencia de lo humano (íntimamente vinculada a lo sagrado), y la teoría mimética como fundamentos de la Cultura Occidental; tesis éstas que nos pueden dar razón antropológica más precisa, a mi modo de ver, de las crisis recurrentes, de sus causas y formas internas de funcionamiento y reproducción gracias a la utilización del sistema del Chivo-expiatorio.

Por otro lado, el idealismo alemán del siglo XVIII – XIX cambia el punto de observación de la realidad para centrarse en el mundo de la consciencia, cuyo impulsor en realidad fue Descartes y su cogito cartesiano, al cual le seguirán Kant, Hegel, etc. Pero a este subjetivismo, que puede ir del más extremo al más realista u objetivo, se le opondrá en el siglo XIX la filosofía de la praxis con la introducción en el pensamiento de historicismo y el materialismo dialéctico. Al historicismo idealista hegeliano le seguirá, modificándolo en parte, el materialismo dialéctico marxista y gramsciano en contraposición a un historicismo utópico de corte burgués. Para el materialismo histórico, la realidad debe ser descrita por su estructura en relación directa con la superestructura, es decir, entre la realidad económica de los factores de producción y el entramado simbólico (Lacan) jurídico, económico, religioso y cultural. Mientras Marx – Engels hacen hincapié en el aspecto económico de producción y de distribución, Gramsci, sin dejar de lado esta categoría, resalta la lucha ideológica que se da a nivel de la superestructura. Para Gramsci, la batalla cultural es tan importante o más que la lucha política en sí. Esta batalla o lucha cultural se deberá dar, a grandes rasgos, en dos frentes: 1° en el mundo de los intelectuales (académico, publicaciones, etc.), 2° en el espacio político social y de bases (Parlamento, sindicatos, periódicos, etc.) en el cual también intervienen directa o indirectamente los intelectuales.

Mientras que para la filosofía de la praxis el problema filosófico radica en separar, o eliminar, el aspecto trascendental del inmanente (cambiando el significado de inmanente), para las dos posiciones clásicas – realistas- idealistas – el problema es más de índole gnoseológico; se enfocan más en determinar el objeto de estudio del conocimiento, entre lo objetivo y lo subjetivo. En el caso del marxismo o filosofía de la praxis el problema radica en la acción de la filosofía sobre la realidad, más que en la contemplación y descripción, en la acción política concreta.

Para la filosofía de la praxis el fin ético – político es la transformación de la superestructura ideológica por medio de la transformación de la estructura de los factores de producción y viceversa, en una fase dialéctica y superadora de los momentos históricos antecedentes. Esta transformación permitirá la elevación del hombre a un estado superior ético – económico en el cual el momento de la necesidad sea superado por el de la libertad. Cuando la hegemonía del aparato simbólico – cultural sea uniforme en un cien por ciento, se podrá decir, siguiendo el pensamiento de Hegel, que “todo lo real es racional, y todo lo racional es real”.

Como sea, el problema filosófico continúa hasta nuestros días planteándonos interrogantes y definiciones a dilucidar.