por Milan Iván Viscovich
28 de marzo de 2026
El 27 de junio de 1806 el comandante de la escuadra británica, William Carr Beresford, tomó el control de Buenos Aires y algunos alrededores. Mientras duró la ocupación inglesa —poco menos de dos meses—, algunas de las familias patricias de aquel entonces demostraron, como lo hacen actualmente otras tantas, una inclinación muy amigable hacia el enemigo. Cuenta Arturo Capdevila, en su breve historia sobre las invasiones, que buena porción de oficiales ingleses se hospedaron en las casas de estos criollos liberales. Ya por entonces alguna que otra señora de «bien» conspiraba, no con el fin de recuperar la ciudad tomada, sino con el muy poco patriótico de atrapar a un lindo y adinerado oficial británico y casarlo con una de las «niñas» de algún rico porteño. Quizás se escondía alguna estrategia a largo plazo en todas estas conspiraciones casamenteras por parte de las señoras del Buenos Aires; no lo podemos saber a ciencia cierta, pero lo cierto es que alguna que otra boda se hubiese realizado felizmente si no hubieran intervenido esos «harapientos gauchos» y esos «salvajes indios», sin contar a esos «barbudos betlemitas» que no hacían otra cosa que importunar y degollar a los pobres «señoritos» de ojos claros y apellidos que comenzaban con sir y lord. Si no hubiese sido por esos «lumpemproletarios» de aquél entonces, y por la bravura y la conciencia incorruptible de los gauchos, hoy estaríamos hablando inglés…, pucha, pero…, si ya hablamos inglés, o por lo menos una tercera parte de nuestro idioma se compone de inglés, y las otras dos partes de un mal español. Definitivamente, el enemigo fue repelido por las armas, pero ganó la batalla cultural. Entre los cipayos, que siempre los hay, aunque por suerte en minoría, y la falsa conciencia de otro porcentaje del pueblo que se babea por todo lo que sea extranjero, en especial si proviene de Europa y de EE.UU., queda muy poco margen de acción para ese otro porcentaje de la población que anhela una patria libre de colonialismos, más igualitaria, más libre, y más justa. El actual gobierno nacional representa otra vuelta de tuerca de esas épocas —por cierto, muy pintorescas— en que las «señoronas de bien» se desvivían por casar a la «señorita» de tal o cual con el joven lord de ojos azules. Pareciera que este argumento ad hominem inverso pretendiese atribuir ciertas virtudes de conducción política a una clase determinada por el solo hecho de poseer, accidentalmente, ojos azules. Bueno, pues la historia nos ha demostrado que las características físicas particulares de un individuo no lo hacen por sí solo acreedor de dotes especiales de gobierno, sino su integridad moral y capacidad intelectual. Como no es el tema de este brevísimo artículo detallar determinaciones de la historia política y social contemporánea, sino más bien poner en cuestión ciertos prejuicios en relación con las opciones políticas que se toman a veces siguiendo una determinada imposición cultural interna y externa, me limitaré a dejarlo al lector con la inquietud para que indague por su cuenta sobre esta cuestión. De todos modos, si queremos ser prácticos y honestos con nosotros mismos, se hace imprescindible decir que a la hora de elegir a tal o cual candidato estamos prácticamente jugando a los dados. Esto es así debido a la aceleración de los tiempos modernos, que no nos permiten aquilatar debidamente al sujeto en cuestión, porque generalmente no contamos con demasiada información sobre él, o porque esta se encuentra teñida de agregados que distorsionan la realidad, o porque simplemente somos muy perezosos como para tomarnos el trabajo de investigar un poco. Como sea, en el mundo posmoderno se nos hace extremadamente difícil saber quiénes nos gobiernan o pretenden hacerlo. Es el tiempo del destiempo, de los medios de desinformación masivos que (salvo algunas raras excepciones, por supuesto) nos bombardean permanentemente sin ninguna contemplación haciendo que nuestra voluntad se incline hacia uno u otro lado sin mayores fundamentos racionales que el de los ojos azules.